jueves, 29 de abril de 2010

LA CONSULTA

Allí me encontraba justo a la entrada de aquel lugar, busque, camine, y elegí ese lugar, era perfecto, ese toque de misterio en el anuncio de la puerta, esa avenida, la verdad ideal para lo que buscaba conseguir. Toque la puerta y ante la ausencia de alguna respuesta o alguien que abriera me decidí entrar, así lo hice, ya sentía el nerviosismo en mi estomago, estaba todo saliendo como sin querer lo deseaba…

La recepcionista con su mirada de misterio me dio esa bienvenida única que combinaba con todo el lugar, me registre en la lista y me senté en la sala de espera, habían varias personas y todas combinaban con lo que decidi llamar LA SALA DE ESPERA, algunas con cara de angustia, otras con cara de aparente tranquilidad y yo, creo que que se me notaba la cara de emoción de saber que tal como lo imagine estaba en el sitio ideal, entre la incertidumbre y el deseo de entrar en aquella habitación pasaban uno a uno.

Llego otro personaje al sitio y con voz temblorosa y la duda de seguir en ese lugar o retirarse se sentó a mi lado, me pregunto la hora buscando algo más que eso, quizás buscando una conversación que le revele mis anteriores experiencias en aquel sitio y asi brindarle un poco de tranquilidad y poder sentirse cómplice y comprendido del motivo de su visita..

Llego mi turno, sentí distinta la voz de la recepcionista al nombrarme o quizás seria las ganas que todo ese misterio no se desvaneciera y la quise escuchar así para no bajar la tensión necesaria para tal ocasión. Entre y ahí estaba ella, sin nombre, sin titulo universitario, era ideal, ese vestuario, esas cosas en la cabeza, esa mirada que sin mirarme sentía que me seguía, para no romper con ese ambiente de misterio quise llamarla LA ADIVINA, perfecto nombre para poder seguir creyendo todo lo que sucedía, no podía derrumbar toda aquella escena, desde la entrada hasta ese momento iba todo a la perfección.

Ella no hablo, yo solo miraba alrededor, el humo, los tabacos, las cortinas, toda la escenografía era perfecta, ya sabia que no se rompería el encanto de ese lugar y era ideal que estuviera así, hasta escalofríos me daba el lugar y eso que la habitación estaba lleno de aquel humo de algo que le llame INCIENSO y me imagine que el humo me estaría limpiando algo de mi para estar listo a mi consulta…

Después de un rato de estar en pie, ella en su postura tan semejante a la del contorsionista que vi en la tv unos días atrás, termino de arreglar aquel mantel rojo tirado en el piso con todos esos elementos dignos al lugar en el que me encontraba y para que así pudiera LA ADIVINA cumplir el trabajo al cual le estaba encomendando. Ella me mira a los ojos y con esa voz misteriosa me pidio que me sentara frente a ella, queriendo tomar su misma postura y al sentir que mis huesos se romperían, decidi torpemente dejar la postura al azar asi que deje caer mi cuerpo por esa atracción de la gravedad.

Era tan perfecto el sitio que estaba sintiendo esos nervios de tener la incertidumbre de saber más allá de lo que no sabemos, quería preguntarle tantas cosas pero creí que hablar primero seria romper las reglas del lugar, asi que deje que el silencio fuera cómplice de ese ambiente misterioso, todo estaba transcurriendo muy bien mientras me dejaba llevar por la ADIVINA.

Siguiendo con ese misterio tan parecido a las películas de suspenso de Alfred Hitchcock, ella me pidió eligir algunos de los elementos colocados en aquel mantel. Que emoción, estaban todas las opciones de las cuales no podían existir errores al momento de la lectura, para seguir con las reglas del lugar y no hacerla esperar mucho decidí por aquello que decidí llamarle LOS CARACOLES

Ella los tomo y viéndome fijamente y con las palabras contadas para aquella conversación me exigió mi pregunta, la cual entre tantas que me venían a la mente decidí por la más común, por mi familia. Siguió agitando LOS CARACOLES y murmurando unas palabras que parecían en otro idioma o así lo quise creer, de un momento a otro lanzo LOS CARACOLES, cayeron de una manera muy extraña hubo uno que casi se sale del mantel y definitivamente vi que algo significaba eso, que seria, esperaba que me dijera el significado de todo eso que hay se reflejaba.

La lectura que me dio LA ADIVINA era la más exacta, con mucha precisión me expreso que mi familia estaba muy unida pero que el caracol que casi se sale del mantel era yo, que me iría vivir solo en un apartamento en el centro de aquella ciudad, que impresionante fueron aquellas palabras con esa exactitud que esperaba de ella, ya nada me detenía en seguir con mis preguntas.

Seguida a esta lectura decidí elegir con ese algo que decidí llamarle EL TABACO y con otras tantas preguntas pasando por mi mente como ¿cual sera el Kino ganador en el proximo domingo? decidi hacer lo más comun, preguntar por mi empleo, que pasaría en los próximos meses en esa parte de mi vida, lo prendió y aunque el humo me estaba congestionando las vías respiratorias me aguante las ganas de toser por respeto a no romper la concentración de LA ADIVINA, con voz más gruesa que la anterior me da las respuestas tan precisas que me dejó más asombrado de lo que estaba en la primera lectura, ya le pertenecía, estaba en sus manos y totalmente domado por sus palabras, en unas semanas me iría de esa empresa y formaría algo propio parecido a la función que venia desempeñando, la verdad quería pararme y felicitarla pero ante todo mi respeto, pero algo si estaba seguro, iba hacerme fans de ella en el Facebook, eso si estaba decidido hacerlo.

Acto seguido, quedaba la ultima opción de los elementos en el mantel, aquel le decidi llamarle LAS CARTAS y pues tras romper el record de pensar en miles de preguntar en un segundo, como cual seria el numero ganador de la loteria al día siguiente? decidi unirme al resto del grupo que habia entrado a la habitación y el que quedaba en la sala de espera, asi que pregunte por mi futuro en el amor, que sucedería con esa persona y como seguiría aquella relación, después de hacer algunas piruetas con las cartas y hasta hacerme sentir en un casino, decidió echarlas sobre aquel mantel rojo, al principio quise leer dentro de mi su significado, pero entre el cuatro de espadas, el dos de oro y el seis de basto llegue a la conclusión de dejar que LA ADIVINA lo hiciera y asi lo hizo.

Después de unos cuantos suspiros, después de parpadear con mayor frecuencia que lo hacia inicialmente, después de frotarse las manos me dio la respuesta al significado de LAS CARTAS en el mantel, me sentí algo perdido, me sentí algo triste y me sentí, finalmente, algo tranquilo después de escuchar su respuesta, con palabras suaves pero directas, con la voz menos áspera pero sin perder el misterio del papel que aquella mujer debía hacer, hizo que esas palabras traspasara a mis sentidos y llegara a mi corazón cada una de ellas.

Le extendí la mano la cual quedaba en el aire ante la ausencia de su mano, alli se comenzaba a romper la magia que habíamos creado LA ADIVINA y yo, me levante un poco adolorido por aquella posición que no adoptaba desde mi infancia, le di las gracias y con mi torpeza le pregunte donde pagaba, allí la magia seguía desvaneciéndose cada vez más, salí de la habitación y viendo a los demás rostros atemorizados en la sala de espera decidí pagar y retirarme de aquel lugar que ya no era tan misterioso después de lograr mi cometido, ahora salía al mundo con la seguridad de irme a vivir solo lejos de mi familia, con la convicción de montar aquella empresa que hasta nombre tenia y de alejarme de aquella persona que ya no amaba, LA ADIVINA fue la excusa perfecta para hacer los cambios en mi vida que tanto quería.

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